¡Qué ganas de conocerte!

 

 

Soy Bea, ganchillera empedernida y madrileña de toda la vida.

Desde pequeña vivo enamorada de los cielos estrellados, constelaciones y planetas (y de sus habitantes, por supuesto), y qué mejor que unir todo lo que me apasiona para ayudar a personas en sus procesos de cambio y análisis de sus emociones.

De eso trata Ganchillo hasta la luna, pero todavía hay más…

Todo empezó…

Desde siempre me ha encantado hacer manualidades (Art Attack mira lo que has hecho, un besi desde aquí) y con 19 años mi abuela unas navidades me enseñó a hacer punto con dos agujas. Contra todo pronóstico me picó la curiosidad muchísimo y seguí haciendo tricot hasta que descubrí el ganchillo (como los marcianitos de Toy Story “el ganchiiiiiiiiiillo”). Empezó como un hobby más, pero al final era mi forma de relajarme, de escapar a los “comecocos” y encima haciendo cosas bonitas.

De repente, me encontré en mi casa con tropecientos amigurumis

Y entonces…

Por un lado, un día hablando con mi fisioterapeuta, me dijo que llevara allí los amigurumis que tenía en casa a ver si a alguien le interesaban, todo “de estrangis” por supuesto (¡que no se entere hacienda por dios!).

Poco a poco, para mi sorpresa, mis creaciones se iban yendo a las casas de la gente que pasaba por la clínica. 

Yo todavía estaba estudiando en la universidad, y la idea de que eso pudiera ser mi forma de vida me parecía muy descabellado, pero sin duda empezó a ser una opción teniendo en cuenta el desencanto que tenía con la carrera.

Por otro lado, en el último año de universidad caí en una depresión. Estuve en tratamiento y con una psicóloga maravillosa que me ayudó muchísimo a solucionar y gestionar todo lo que me estaba pasando. Lo pasé mal, no os voy a mentir, pero del desasosiego de no saber ni qué estaba haciendo con mi vida surgió la mejor decisión que podía tomar.

Después de una experiencia nefasta en el mundo laboral y de lo mucho que me estaba ayudando hacer ganchillo así como el autoconocimiento de aquel proceso, supe que era el momento de liarse la manta a la cabeza y apostar por mi. Y lo hice.

Ahora sí que sí

Después de todo lo que pasé, necesitaba aportar algo al mundo. Así que, con los conocimientos y ejercicios que aprendí con mi psicóloga respecto a la gestión emocional, decidí crear a estos pequeños seres. Cada uno con una función y con una hoja de trabajo sencilla pero poderosa, para que te acompañen en el día a día y te recuerden la importancia de autoconocerse para vivir mejor.

¿Me acompañas en esta aventura?